Beit She’an, Israel – Escitópolis, la ciudad de los escitas


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Beit She’an, en hebrero בֵּית שְׁ0אָן y en árabe بيسان, son los restos de la ciudad grecorromana de Escitópolis, la ciudad de los escitas. En su momento de mayor esplendor era la ciudad mas importante de la Decapolis. Su larga historia nos ha legado los restos de una urbe modelada por egipcios, israelís, griegos, romanos, bizantinos y musulmanes.

UBICACIÓN

El yacimiento de Beit She’an se encuentra en la ciudad de Beit She’an a 120 metros bajo el nivel del mar en el Distrito Norte del estado de Israel, al sur del mar de Galilea y junto al río Jordán.

HISTORIA

El lugar donde se sitúa Beit She’an es ocupado de manera estable desde el Neolítico. Las primeras poblaciones se asientan en un montículo cerca del cauce el río. Durante la Edad el Bronce los pobladores entierran a sus difuntos en una necrópolis a los pies del promontorio. El pueblo de los cananeos explota los recursos naturales de la región hasta que en siglo XV a.C. el ejército egipcio de Tutmosis III conquista la zona. Los nuevos gobernantes erigen en lo alto del montículo su centro administrativo y religioso, construyendo palacios y templos. El control sobre la región se mantiene 300 años hasta la llegada de los Pueblos del mar que convulsionan el Mediterráneo oriental. Beit She’an es incendiado en el 1.150 a.C. y abandonado temporalmente.

Dejada atrás la ocupación egipcia, los cananeos reconstruyen la región que pasa a formar parte del reino de Israel. Bajo el reino de Saúl, David y Salomón se da un periodo de paz y cierta prosperidad que continuará con la división del reino en dos, quedando Beit She’an bajo el control del Reino del Norte. En el año 732 a.C. los asirios de Tiglatpileser III inician una campaña de expansión hacia el oeste que les lleva a arrasar Beit She’an y convertirla en cenizas.

Tras la conquista del ejército de Alejandro Magno en el siglo IV a.C. y su posterior muerte, la región queda inicialmente bajo el control de los Ptolomeo, los cuales permiten a mercenarios Escitas licenciados fundar sobre las ruinas una nueva ciudad a la que llaman Escitópolis, la ciudad de los Escitas. Posteriormente la ciudad y toda la zona pasa en el año 198 a.C a formar parte del imperio Seleúcida, dando continuidad a la cultura griega que impregna la ciudad.

En el año 63 a.C. el general romano Pompeyo toma toda la región en nombre de la república romana. El también general Aulo Gabinio se fija en la ciudad y la convierte en un importante punto de comunicaciones en los nuevos dominios. Proclamado el imperio romano y pacificada la zona bajo un solo poder, la ciudad es bajada del alto para comenzar a desarrollarse a los pies del montículo, llegando a convertirse en la más próspera del Decápolis y la única al oeste del Jordán. Se acometen una serie de construcciones según la practica romana con un cardo y un decumano como ejes centrales y se dota a la ciudad de teatro, foro, baños, ninfeo, acueducto y circo.

Con la división del imperio romano, la ciudad queda encuadrada en el el imperio romano de oriente. El cristianismo ya instaurado dota a la urbe de multitud de iglesias que conviven con minorías judías. Aunque aún influyente, su importancia política y económica esta en retroceso.
Cuando el Islam surge en la región y comienza una rápida expansión, Escitópolis es asimilada en el año 634 d.C. sin presentar batalla, lo que le garantiza su continuidad y la de sus gentes. La ciudad es renombrada como Baysan, pero lo que la guerra no le quita, la naturaleza se lo arrebata. El 18 de enero del año 749 d.C. un fuerte terremoto destruye la ciudad reduciéndola a ruinas. Cuando los cruzados llegan a finales del siglo X d.C. la antigua ciudad es solo un recuerdo mantenido por una pequeña población adyacente a una colina al sur. Con material de sus ruinas construyen un castillo para asegurar su dominio, que en menos de un siglo finaliza súbitamente con la toma de la fortaleza por parte de Saladino en el año 1183 d.C.

Con el tiempo los restos de Escitópolis se confunden con el paisaje, y los poco habitantes que habitan las cercanías ignoran lo que antaño fue importante lugar.

En 1.921 d.C., durante el mandato británico, la Universidad de Pennsylvania lleva cabo las primeras excavaciones. Construido el estado israelí, en 1.989 d.C. se realizan una serie de excavaciones no finalizadas en nuestros días.

QUÉ VER EN BEIT SHE’AN

El Parques Nacional de Beit She’an abre sus puertas todos los días a las 8h y cierra, dependiendo si es verano o invierno, a las 17 o 16h. Los viernes y vísperas de festivos cierra a sus puertas a las 13h. El precio de la entrada es de 28 séquels para los adultos, 24 para los estudiantes y 14 para los niños, o lo que es lo mismo, 7€ para los adultos, 6€ para los estudiantes y 3.5€ para los niños. Si se visitan más de un parque arqueológico en Israel es recomendable adquirir un bono que supondrá un importante ahorro. Se puede obtener información actualizada en la Web de los Parques Nacionales de Israel.

El acceso son silla de ruedas o carrito de niño esta muy limitado. Se necesitan un par de horas para a visitar todo el yacimiento.

Los puntos más interesantes para la visita son:

Teatro

Este teatro de origen romano es construido en el siglo II d.C. Contaba con un aforo de 7.000 espectadores y una escena de 21 metros de altura. Fue usado hasta época bizantina. A día de hoy se conserva la escena y las 23 primeras filas, habiendo perdido 5.000 asientos y siendo por tanto originalmente tres veces mayor al tamaño actual.

Baños occidentales

Estos enormes baños construidos en época romana perduraron hasta el periodo bizantino. Los restos bien conservados constan de 8 estancias que nos permiten conocer cada una de las partes de un baño romano, como el vestuario, patio para ejercicios, la sala caliente o caldarium y la sala fría o frigidarium y piscina al aire libre. Esta especialmente consolidado el subsuelo de la sala caliente.

Calle Paladio

El cardo romano, o calle Paladio, es un larga avenida, de 25 metros de ancho, que cruza el centro de la ciudad de Beit She’an de norte a sur. La parte que ha sido excavada tiene una longitud de 150 metros y esta flanqueada por dos hileras de columnas que sustentaban sendos atrios donde se encontraba una zona peatonal que daba acceso a establecimientos para la venta de productos. El foro se sitúa al este en el cruce con la calle Silvano. El pavimento, bien conservado, permite observar como la calle esta ligeramente elevada en el centro para permitir desaguar el agua y evitar encharcamientos.

Ágora bizantina

Este espacio de gran tamaño pertenece al espacio público que se creó inicialmente como ágora griego, pasando por foro romana y posteriormente como ágora bizantino. Actualmente, aunque excavado, no se conserva nada de interés.

Sigma

A media altura de la calle Paladio se encuentra un espacio abierto semicircular que ha sigo identificado como una zona comercial. El mercado disponía de 12 habitáculos que corresponden a diferentes establecimientos, ​​tres ábsides a los lados y el espacio de la plaza semicircular.

Calle Silvano

Esta avenida que cruza la ciudad de este a oeste es similar a la calle Paladio, disponiendo de 25 metros de ancho por 150 metros de largo. Por ella se accedía al ágora y a los baños orientales. El ninfeo y el templo decoran esta imponente avenida repleta de columnas.

Templo

En la esquina que forman la calle Paladino y Silvano se encuentran los restos de un templo dedicado a Dionisio. Existía la antigua creencia de que su niñera Nysa se encontraba enterrada en este punto. Originalmente el templo contaba con 4 columnas de 25 metros que flanqueaban sus altos muros. Hoy en día aún podemos observar parte de los muros y algunas columnas caídas y literalmente incrustadas en el suelo empedrado.

Ninfeo

Esta fuente dedicada a las ninfas esta construido en el siglo V d.C. sobre otro ninfeo del siglo II d.C. El ninfeo tenia una altura de 13 metros y el agua que manaba de diferentes puntos caía sobre una piscina poco profunda. El terremoto del siglo VIII d.C. lo destruyó y hoy solo podemos observar es espacio que ocupaba.

Montículo

Este promontorio donde inicialmente se situaba la ciudad, es un lugar perfecto para observar una panorámica del yacimiento. Subiendo por unas largas escaleras se accede a una a la zona alta donde se ha excavado la vivienda de un gobernador egipcio.

Para facilitar la visita hemos creado este mapa para dispositivos móviles con los puntos descritos en el artículo, aunque debido a restricciones de seguridad el mapa no dispone de mucho detalle.


Visita nuestra sección Sobre los mapas para saber cómo utilizar este mapa desde tu dispositivo móvil.

Hemos visitado Beit She’an dentro de la impresionante ruta por Israel y palestina.

Ruta por Israel y Palestina – La tierra en conflicto

CÓMO LLEGAR

Si partimos desde Tel Aviv en coche de alquiler necesitaremos algo mas de una hora y media para llegar al yacimiento.

Es posible llegar al yacimiento en caso dos horas y media en transporte público debiendo realizar un transbordo en Afula.

Si partimos desde Jerusalén debemos añadir media hora al trayecto en transporte público, que es el tiempo necesario para ir hasta Tel Aviv.

ALOJAMIENTO EN BEIT SHE’AN

La actual ciudad de Beit She’an, pese al yacimiento, no es un punto turístico importante. La cantidad de alojamientos es escasa pero evidentemente no imposible. Si se quiere pasar noche por la zona de puede optar por pernoctar en la turística ciudad de Tiberiades a los pies de mar de Galilea que se encuentra cerca.
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NUESTRA VISITA

Beit She’an es un magnífico yacimiento poco conocido debido a su distancia con la ciudad antigua de Jerusalen, centro del turismo de Israel. Pese a ello, merece la pena visitar este extraordinario lugar fuera de los clásicos circuitos turísticos. La visita con total tranquilidad esta totalmente asegurada.

Si se visita Beit She’an en verano es importante rehuir de las horas centrales del día en las que el sol castiga incluso a los más acostumbrados. Como en todos los yacimientos israelís no esperes especiales atenciones ni visitas guiadas en a lo largo de su extenso patrimonio. Esta artículo te será de gran utilidad.

Esperamos que disfrutes de la ciudad de los escitas tanto como lo hemos hecho nosotros. Buen viaje.

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