Hierápolis, Turquía – Sobre la montaña de algodón 6


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Hierápolis, en griego Ιεραπολις, la ciudad sagrada, son los restos de la antigua ciudad grecorromana construida para realizar funciones de balneario. Sobre la montaña de algodón de la que brota la caliza blanca que decora sus pendientes laderas, emana el agua termal que sana los corazones del imperio.

UBICACIÓN

Hierápolis esta situada sobre el inicio de un macizo montañoso en el valle del río Menderes, junto a la ciudad de Pamukkale en el interior oeste de Anatolia en la Turquía.

HISTORIA

En el siglo III a.C. habitantes frigios, bajo dominación persa, construyen en un promontorio un templo para los habitantes de la próxima Laodicea. Tras la conquista de Alejandro Magno y la posterior división del imperio a su muerte, la zona queda bajo dominación de los seléucidas. Con la intención de utilizar sus aguas termales, Antioco el Grande funda Hierápolis en el siglo II a.C. como un balneario. Para que la ciudad prospere desplaza a 2.00 familias judías desde Babilonia y posteriormente desde Judea, llegando esta comunidad a alcanzar los 50.000 miembros en año 62 a.C.

Después de la batalla de Magnesia, en el año 190 a.C., que enfrenta a la Roma de los Escipiones y su aliado Eumenes II de Pérgamo contra los seléucidas de Antíoco III Megas, Hierápolis pasa a ser controlado por Pergamo. Cuando el rey de Pergamo Atalo III muere en el año 133 a.C. su reino es legado a Roma que lo integra dentro de una de sus provincias.

Durante el periodo de la Roma imperial, Hierápolis se reafirma como centro médico debido a la calidad de sus aguas. Dos terremotos de gran intensidad en los años 17 d.C. y 60 d.C. destruyen la ciudad. La ciudad es reconstruida al mas puro estilo romano, edificando un teatro en el año 129 d.C., diversos templos, dos baños, un gimnasio, un oráculo, una fuente termal y un ninfeo. En el apogeo de la ciudad tiene 100.000 habitantes y es referencia en las artes, la filosofía y el comercio.

Con la caída del imperio romano, Hierápolis queda dentro del imperio bizantino. La ciudad sigue manteniendo gran prosperidad al convertirse en un importante centro del cristianismo donde se venera al apóstol Felipe, martirizado y muerto en el lugar en el año 80 d.C.

Un nuevo terremoto en el siglo VII d.C., y un posterior ataque persa, dejan a Hierápolis herida de muerte. Sucesivas ocupaciones y el paso de los cruzados producen que la ciudad sea abandonada a finales del siglo XIV d.C.

El arqueólogo alemán Carl Humann descubre la ciudad en el año 1.887 d.C. y realiza las primeras excavaciones. El italiano Paolo Verzone lidera unas excavaciones en el año 1.957 d.C. que han continuado recientemente en el año 2.008 y que han hecho de la ciudad patrimonio de la humanidad por la Unesco.

QUÉ VER EN HIERÁPOLIS

Hierápolis es uno de los grandes yacimientos de Anatolia, que junto a la atracción de las piscinas de algodón, hacen del lugar un punto de gran interés.

El yacimiento dispone de tres entradas: una por la puerta norte, otra por la puerta sur de las murallas y la tercera desde Pamukale. Las puertas norte y sur disponen de parking donde estacionar vehículos. En Pamukkale se puede aparcar en el mismo pueblo.

El horario de visita del 15 de abril al 2 de octubre es de 8h a las 21h. Del 3 de octubre al 14 de abril es de 8h a 17h. El precio de la entrada es de 35 liras turcas, dependiendo del cambio sobre los 7€. Mas información actualizada en la Web (ingles) del gobierno turco.

El acceso con carros de bebé o silla de ruedas esta limitado. Una visita pausada necesita de la jornada completa.

Los puntos más interesantes son:

  • Camino blanco y piscinas de algodón: por la entrada de Pamukkale podemos disfrutar de una de las atracciones del lugar: un camino excavado en la roca que permite acceder a Hierápolis. Este camino fue una carretera de asfalto a principios el siglo XX d.C. que daba acceso a un complejo de hoteles-balnearios que casi acaba con las ruinas. A finales del siglo pasado el camino fue habilitado para el acceso peatonal, prohibiendo el acceso con calzado y creando pequeñas piscinas artificiales para evitar el acceso a las originales. En pocos años el carbonato cálcico ha precipitado en el camino y nos ha dejado un bello paseo de 600 metros.De los manantiales de Hierápolis manan 250 litros de agua por segundo, lo que sigue alimentando la gran cantidad de gours o piscinas, algunos activas y otros fósiles, que pueblan la ladera. Los terremotos han variado el flujo de las fuentes, y con ello han secando y creando nuevas formaciones de travertino de un blanco deslumbrante como el hielo o el algodón.
  • Museo de los baños romanos: este edificio albergaba unos baños construidos durante el periodo romano en el siglo II d.C. Desde el año 1.984 alberga el museo de Hierápolis con tres zonas diferenciadas:
    • Tumbas y estatuas: una colección de piezas encontradas en este yacimiento y en el de Laodiceia. Sarcófagos, lápidas y estatuas del periodo de ocupación de la ciudad.
    • Pequeños utensilios: una colección que abarca objetos que datan desde el 4.000 a.C hasta los últimos días de la ciudad: ídolos, cuencos de tierra cocida, vasos de libación, sellos, collares, piedras preciosas y lámparas de barro. También podemos encontrar una enorme colección de monedas ordenadas por periodos históricos.
    • Ruinas del teatro: los restos mas importantes del bello teatro, relieves dedicados a diferentes deidades como Apolo, Artemisa y Dionisos, la momentos históricos como la coronación del emperador romano Septimio Severo. También pasajes mitológicos como el secuestro de Perséfone por Hades.
  • Decumano: la calle principal de Hierápolis de algo mas de un kilómetro de largo. A su margen estan la mayoria de los edificios mas importantes de la ciudad.
  • Templo de Apolo: construido en el siglo II d.C sobre un templo griego anterior, estaba dedicado a Apolo Lairbenos, el dios de la mitología grecorromana y relacionado con el dios sol de Anatolia Lairbenos. El templo debió tener un tamaño de 15 metros de ancho por 20 metros de largo y estaba construido en estilo dórico. Hoy en día aún se conserva una escalera de mármol, parte de los cimientos y alguna columna. El templo, como el de Delfos, se construyó sobre una falla activa de la que emanaban gases y sobre el que proliferaba un Oráculo.
  • Plutonio: bajo el templo de Apolo hay una cueva de la que emana dióxido de carbono y a la que se denomina la cueva de Plutón, el díos romano del infierno. Solo los sacerdotes podían descender sin perecer por los gases tóxicos, lo que les proporcionaba un aura de divinos. Los sacerdotes establecieron un Oráculo donde los viajeros podían preguntar sobre su futuro. En época cristina fue tapiado.
  • Ninfeo: esta fuente monumental en forma de U se encuentra en lo que era el recinto del templo de Apolo y data igualmente del siglo II d.C. La construcción dedicada a las ninfas, no era solo ornamental, pertenecía al sistema de distribución de agua, tal y como atestigua el sistema de tuberías excavado en el lugar.
  • Teatro: este magnífico teatro data del siglo II d.C. La cávea esta construido utilizando la pendiente natural del terreno y dispone de 50 filas de asientos divididos en 7 partes por 8 escaleras intermedias, lo que le permite albergar hasta 15.000 espectadores. La fachada tiene 91 metros de largo, la cual aún se mantiene en pie. El escenario tiene 3.7 metros de altura y tenía 5 puertas y 6 nichos. El teatro fue reconstruido entre los años 2.004 y 2.014 de nuestro siglo.

     

  • Puerta Bizantina: esta puerta monumental situada en la entrada norte fue construida en el siglo IV d.C. con los materiales reutilizados del ágora griega. La puerta, flanqueado por dos torres cuadradas, fue integrada con la muralla en época bizantina dejando la primera puerta a extramuros.
  • Puerta de Domiciano: esta puerta monumental romana de tres arcos precede por la entrada norte a la puerta bizantina, y curiosamente quedó extramuros. Entre ambas puertas hay una bella calle de 14 metros de ancho y 170 metros de largo con columnas y adoquines. La puerta está flanqueado por dos torres circulares.
  • Termas: también a extramuros, posiblemente por falta de espacio en el interior, se construye en el siglo III d.C. unos baños con lujosas losas de mármol y techos abovedados decorados con estuco. En el siglo V d.C. es reconvertido en iglesia cristiana.
  • Necrópolis norte: por la entrada norte se encuentra una inmensa necrópolis casi única en el mundo. Monumentales tumbas y enormes sarcófagos de piedra, algunos del siglo II a.C., se amontonan el los márgenes del camino.
  • Martirio de San Felipe: un monumento construido en el siglo V d.C. dedicado a San Felipe, mártir de cristianismos que murió en ese lugar. El edificio parece constar de 8 capillas, lo que le proporciona un aspecto octogonal.
  • Piscina termal: en el restaurante ubicado junto al museo hay una piscina termal abierta al público. Los visitantes pueden tomar un baño sobre columnas y capiteles de Hierápolis ante la mirada atónita de los amantes del patrimonio.

Para facilitar la visita hemos creado este mapa para dispositivos móviles con los puntos descritos en el artículo.

Visita nuestra sección Sobre los mapas para saber cómo utilizar este mapa desde tu dispositivo móvil.

La visita a Hierápolis ha formado parte de una ruta por el sur de Turquía que próximamente publicaremos.

CóMO LLEGAR

Hierápolis está alejada de grandes ciudades, lo que obliga destinar cierto tiempo para llegar hasta el lugar.

Para llegar a Pamukkale desde Estambul necesitaremos cerca de 7 horas en coche particular. Más aún en transporte público, de modo que es mejor tomar un vuelo a una ciudad mas cercana como Esmirna o Antalya, desde donde necesitaremos unas 3 horas para llegar en coche particular


Desde Esmirna:

Desde Antalya:

ALOJAMIENTO EN HIERÁPOLIS

En el siglo pasado era posible alojarse en hoteles junto a las ruinas de Hierápolis. Ahora sólo es posible hacerlo en Pamukale. Por suerte aunque el lugar es un importante lugar turístico, las grandes cadenas hoteleras no han proliferando. Podemos disfrutar de pequeños hoteles con cierto encanto y muy buenos précios.



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NUESTRA VISITA

Hierápolis tiene dos razones para visitarla: las ruinas de Hierápolis y las piscinas de caliza blanca. Para los que tengan cierta edad, como nosotros, les sonará el anuncio de los cuerpos Danone bañándose en unas piscinas blancas que parecían hielo o algodón. Si, están aquí y aunque no te puedes bañar en ellas, si han habilitado un camino por el que subir a Hirápolis y disfrutar de algún baño, vistas de las piscinas y uno precioso anochecer.

Hierápolis es un inmenso yacimiento carente de control. La gran cantidad de gente que sube por el camino se disipa entre la piscina del restaurante y en menor medida el teatro, ignorando, afortunadamente las ruinas que emergen de la tierra por doquier. La necrópolis, salpicada de tumbas de grandes dimensiones, esta sin musealizar, lo que permite investigar y arrastrarse a través de las pequeñas aperturas, como un saqueador que se adentra en el otro mundo.

Invierte tiempo y explora cada rincón de Hierápolis, detrás de una piedra puede que encuentres una sorpresa.

Si al final del día te encuentras exhausto, báñate literalmente en la historia. En el restaurante encontraras una piscina de aguas termales sobre restos de la ciudad: columnas y capiteles permanecen sumergidos en las aguas que dieron sentido a esta fantástica ciudad.

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6 ideas sobre “Hierápolis, Turquía – Sobre la montaña de algodón

  • Maria Leticia Vergara Iñiguez

    En Septiembre 2018, tuve la fortuna de conocer y disfrutar de los castillos de algodón, como también es conocido este lugar, maravilloso caminar sobre el agua a través de estas formaciones de magnesio de sodio. También conocí el magnífico teatro y la piscina. Y también disfrute de sus curativas aguas termales en un hotel muy ceca de Hierápolis. Vale la pena conocer este
    bello lugar y tan lleno de historia.

  • Lupe

    Hola, acabo de ver tu blog y me ha encantado, hace dos meses he estado en Hierápolis, sólo por ver el teatro vale la pena el viaje, ese día llovía a cántaros y el recorrido estuvo algo limitado, menos mal que cogimos un cochecito eléctrico que nos llevó por bastantes sitios, me gusta mucho la introducción que haces de historia, y la línea del tiempo porque te sitúa en su época. He visto otros artículos de sitios donde he estado, a veces hace tiempo, y que me han venido muy bien para recordarlos (Grecia, Italia, Egipto, Jordania, Méjico)., de España me falta mucho por ver. Muchas gracias por tu trabajo. Espero tu próximo viaje Saludos